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La FIFA repasa la lista de los famosos que podrían haber sido futbolistas
profesionales, pero que, por circunstancias de la vida, no llegaron a serlo,
pero muchos de los que dejaron el fútbol en algún momento de sus vidas, han
logrado llegar muy lejos en otros ámbitos.
Según la FIFA no es ningún secreto que las personas que tienen talento para
jugar al fútbol también destacan en otros deportes, como es el caso de Denis
Compton, conocido por sus proezas en el críquet, pero que tuvo sus comienzos de
futbolista en el Arsenal, como “un elegante extremo”, deporte que debió dejar
por sus numerosas lesiones.
Hoy los aficionados ingleses lo recuerdan como uno de los mejores bateadores de
los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Lo mismo sucedió con las hazañas de Steve Waugh en la selección australiana de
críquet, cuyos inicios comenzaron en el fútbol en el equipo juvenil de Nueva
Gales del Sur.
Del fútbol a las artes marciales
Otro caso ha sido el del boxeador Ricky Hatton, campeón de los pesos welter, que
también se sintió atraído por el fútbol cuando era un niño. Su padre y su abuelo
habían militado en las filas del Rochdale, y el joven Ricky realizó las pruebas
de selección del club antes de darse cuenta de que sus puños le ofrecían un
futuro más prometedor que sus pies.
El brasileño Vitor Belfort, figura mundial de las artes marciales mixtas (MMA
por sus siglas en inglés), rechazó una brillante carrera como futbolista para
labrarse un nombre sobre el cuadrilátero.
También ajedrecistas
También algunos conocidos ajedrecistas practicaron el fútbol en su juventud. El
Gran Maestro Simen Agdestein militó en las filas del Lyn de Oslo cuando era un
joven, e incluso fue convocado con la selección nacional de Noruega en varias
ocasiones a finales de la década de 1980, antes de que, en 1991, una lesión del
ligamento cruzado lo obligara a centrarse definitivamente en el ajedrez.
Otros grandes maestros que también demostraron su destreza con el balón son el
serbio Ljubomir Ljubojevic, que defendió la camiseta del Estrella Roja, y
Vlastimil Jansa, internacional juvenil con Checoslovaquia.
Los artistas
Algunos equipos contaron en sus filas con verdaderos artistas, como el
infatigable Rod Stewart, que realizó las pruebas de selección con el Brentford
en su juventud, o el difunto Luciano Pavarotti, quien renunció a su carrera como
guardameta en el club de su ciudad, Módena, para convertirse en uno de los
tenores más famosos del mundo.
En la banda irlandesa Westlife destacaba Nicky Byrne, ex arquero del Leeds
United en categoría juvenil y miembro del equipo que ganó la Copa de Inglaterra
juvenil en 1997. Su otrora compañero, Brian McFadden, también aspiraba a
convertirse en futbolista profesional, pero en una reciente aparición con el
Sydney FC, en calidad de invitado, fue increpado por el público, que comparó sus
habilidades con el balón con las de Robbie Williams, otro artista que soñaba con
triunfar en el fútbol con su equipo, el Port Vale, antes de dedicar su vida a la
música.
El caso de Julio Iglesias
Según la FIFA, probablemente, la historia de futbolistas-artistas más
conmovedora sea la de Julio Iglesias, el cantante español de fama mundial.
Cuando tenía por delante una prometedora carrera como guardameta en el equipo
juvenil del Real Madrid, Iglesias sufrió un grave accidente de tráfico que le
provocó serias lesiones e hizo añicos sus sueños deportivos.
Una de las enfermeras que lo atendía en el hospital le llevó una guitarra para
ayudarle a recobrar la movilidad en las manos y contribuir a su pronta
recuperación. El resto es historia.
Otra guitarra hizo cambiar el rumbo al jugador del Real Madrid Álvaro Benito
durante la recuperación de una lesión que sufrió en 1996, con la selección sub-21.
Hoy es conocido como integrante de la popular banda Pignoise.
Chefs y Literatos
Gordon Ramsay, chef y estrella de la televisión estuvo en el punto de mira del
Glasgow Rangers cuando tenía 17 años, pero un grave problema de rodilla, seguido
de una lesión en el ligamento cruzado mientras jugaba al squash, pusieron punto
final a sus sueños futbolísticos.
El genio literario francés Albert Camus, quien en sus años jóvenes fue un
prometedor portero en el equipo de su ciudad natal, Argel. Un brote de
tuberculosis le obligó a centrarse en la literatura, pero, aun así, Camus nunca
olvidó las lecciones que había aprendido del deporte rey. "Todo cuanto sé con
mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al
fútbol", dijo en una ocasión.
El pasado de guardameta del Papa
Otro joven arquero que siempre defendió las cualidades del fútbol para formar el
carácter fue Karol Wojtyla, más conocido como el Papa Juan Pablo II. En Wadowice,
su localidad natal, era bien conocido por su gran afición y siguió jugando
varios años después de ingresar en el seminario.
Swisslatin /FIFA News (25.08.2012) |