Las
expresiones orales y gráficas de los wajapi, de Brasil,
el tango de Argentina y Uruguay, el carnaval de Oruro,
de Bolivia, y la danza y la música de los garifunas, de
Guatemala figuran entre los 76 elementos inscritos en la
Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la
Humanidad de la UNESCO, que se cierra a fines de mes.
En el 2003 el
organismo de la ONU para la ciencia y la cultura
(UNESCO) adoptó la Convención para la
Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que
rescata las funciones y los valores de las expresiones
culturales, así como de los monumentos y los sitios
ancestrales.
Este
patrimonio vivo, llamado inmaterial, confiere a cada uno
de sus depositarios un sentimiento de identidad y de
continuidad, puesto que se lo apropian y lo recrean
constantemente, según la definición de la UNESCO.
Muchas
expresiones culturales están amenazadas debido a los
efectos de la globalización, las políticas
homogeneizantes, y la falta de medios, de valorización y
de entendimiento que – todo ello junto – conduce al
deterioro de las funciones y los valores de estos
elementos y a la falta de interés hacia ellos entre las
nuevas generaciones.
Un
patrimonio frágil
Motor de la
diversidad cultural, este patrimonio no deja de ser
frágil. Durante los últimos años, ha adquirido un
verdadero reconocimiento mundial y su salvaguardia se ha
convertido en una de las prioridades de la cooperación
internacional gracias al papel desempeñado por la UNESCO
Según los
términos de la Convención, los ámbitos de este
patrimonio inmaterial abarca las tradiciones y
expresiones orales, incluido el idioma; las artes del
espectáculo (como la música tradicional, la danza y el
teatro); los usos sociales, rituales y actos festivos;
los conocimientos y usos relacionados con la naturaleza
y el universo y las técnicas artesanales tradicionales.
Características específicas
La
definición este patrimonio a salvaguardar, debe cumplir
además, con otros requisitos como su transmisión de
generación en generación; su recreación constante por
las comunidades y grupos en función de su entorno, su
interacción con la naturaleza y su historia; y debe
infundir a las comunidades y los grupos un sentimiento
de identidad y de continuidad.
También
debe promover el respeto de la diversidad cultural y la
creatividad humana; debe ser compatible con los
instrumentos internacionales de derechos humanos
existentes y cumplir con los los imperativos de respeto
mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de
desarrollo sostenible.
El PCI es
tradicional sin dejar de estar vivo. Se recrea
constantemente y su transmisión se realiza
principalmente por vía oral.
El
depositario de este patrimonio es la mente humana,
siendo el cuerpo humano el principal instrumento para su
ejecución, se comparten el conocimiento y las técnicas
dentro de una comunidad, y expresan de forma colectiva.
La lista
representativa y de urgencia
La
Convención, ha establecido una “Lista Representativa”, y
otra de urgencia, esta última aplicable en caso que una
expresión cultural se encuentre amenazada de
desaparecer. Las solicitudes de asistencia internacional
para la salvaguardia urgente, (preparación de
inventarios y el apoyo a programas, proyectos y
actividades) pueden hacerse
en cualquier momento,
si el monto solicitado es inferior a 25.000 dólares .
Países
Iberoamericanos de la Lista representativa
Bolivia:
El carnaval de Oruro, y la cosmovisión andina de los
kallawayas.
Brasil:
La Samba de Roda de Recôncavo de Bahía, y las
expresiones orales y gráficas de los wajapi.
Chile,
Perú y Bolivia han presentado un proyecto conjunto
de salvaguardia en general sobre la herencia de la
cultura aymara.
Colombia:
Carnaval de Negros y Blancos, las procesiones de Semana
Santa de Popayán, el carnaval de Barranquilla, y el
espacio cultural de Palenque de San Basilio.
Costa
Rica: la tradicion del boyeo y las carretas.
Cuba:
la tumba francesa.
Ecuador:
El patrimonio oral y las manifestaciones culturales del
pueblo zápara
España:
El Silbo Gomero, lenguaje silbado de la isla de La
Gomera (Islas Canarias), Tribunales de regantes del
Mediterráneo español: el Consejo de Hombres Buenos de la
Huerta de Murcia y el Tribunal de las Aguas de la Huerta
de Valencia; El Misterio de Elche, y la Patum de Berga.
Guatemala: La lengua, la danza y la música de los
garifunas y la tradición del teatro bailado Rabinal Achí.
Honduras:
La lengua, la danza y la música de los garifunas.
México:
la ceremonia ritual de los voladores, las fiestas
indígenas dedicadas a los muertos, y Lugares de memoria
y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán:
la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado.
Nicaragua: El Güegüense y la lengua, la danza y la
música de los garifunas.
Perú:
El patrimonio oral y las manifestaciones culturales del
pueblo zápara y el arte textil de Taquire.
República Dominicana: El espacio cultural de la
Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella
y la tradición del teatro bailado Cocolo.
Uruguay:
El candombe y su espacio sociocultural: una práctica
comunitaria y el tango.
Swisslatin
(20.03.2010) |