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A la lista de
necesidades prioritarias para Haití, como vivienda,
alimentación y condiciones sanitarias mínimas, se
agregan otras no tan esenciales, pero igualmente clave,
para la reconstrucción del país, como lo es proteger el
patrimonio cultural.
Tras el
terremoto del pasado mes de enero, el país no sólo
enfrenta problemas sanitarios, de seguridad y
corrupción, sino que también es proa del pillaje
organizado de sus obras de arte.
Alertada por
la magnitud del problema, el pasado viernes la directora
general de la Organización de Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina
Bokova, pidió ayuda a la ONU para que se intente
garantizar cuanto antes la seguridad de los sitios
afectados y la integridad de las obras que contienen.
Detener a
los cazadores de tesoro
El patrimonio
cultural, mobiliario y artístico haitiano corre grave
peligro de saqueo y "es importante impedir que los
cazadores de tesoros hurguen en los escombros" de los
numerosos sitios culturales derrumbados, alertó la
UNESCO en un comunicado.
“Es particularmente importante que se verifique el
origen de los bienes culturales que se importen,
exporten o se pongan en venta, especialmente por
Internet", subrayó Irina Bokova.
Este patrimonio "es una fuente de incalculable valor
para la identidad y orgullo del pueblo de la isla, y
será esencial para el éxito de su reconstrucción
nacional", destaca en una carta enviada al secretario
general de la ONU, Ban Ki-moon.
En su lucha contra la dispersión y el tráfico de obras
del patrimonio haitiano Bokova le pide, igualmente, "que
considere la oportunidad de recomendar al Consejo de
Seguridad" la adopción de una resolución que prohíba
temporalmente comerciar o transferir bienes culturales
de ese país, explicó la nota.
Los museos
y las iglesias principales blancos
Precisa que están amenazadas de saqueo las colecciones
de arte de museos, galerías e iglesias dañados, así como
el contenido del Palacio Presidencial, de la Catedral de
Puerto Príncipe y de muchos edificios de Jacmel, ciudad
colonial francesa del siglo XVII, para la que Haití
planeaba solicitar la inscripción en la Lista de
Patrimonio Mundial.
A los efectos, Bokova pide también al Secretario General
de las Naciones Unidas su apoyo "para garantizar, en la
medida de lo posible, la inmediata seguridad de los
lugares que contienen dichos objetos".
Colaboración de Interpol
Asegura que "le estará sumamente agradecida si insta a
su Enviado Especial para Haití", John Homes, así como a
las autoridades pertinentes a cargo de la coordinación
de la ayuda humanitaria de la ONU en Puerto Príncipe, a
que se ocupen del asunto.
En opinión de
Bokova, instituciones como Interpol y la Organización
Mundial de Aduanas (OMA), entre otras, podrían colaborar
para que fuese efectiva la prohibición temporal de
comerciar o transferir bienes culturales haitianos.
De hecho, considera que para que dicha prohibición pueda
aplicarse con eficacia se requiere, e intenta movilizar,
a "toda la comunidad internacional, así como de los
profesionales del mercado del arte y los museos", señaló
el comunicado.
La
experiencia irakí
De otro lado, en su misiva a Ban Ki-moon, la directora
general cita "experiencias anteriores de la UNESCO en
Afganistán e Iraq" para explicar su intención "de
recurrir a expertos nacionales e internacionales que
orienten y coordinen la asistencia necesaria para
proteger el patrimonio cultural haitiano".
Por el
momento, la UNESCO ha ayudado ya a poner a salvo los
valiosos archivos del historiador de Haití George
Corvington y participa "en un intento de rescatar
paneles o fragmentos significativos" de los importantes
murales que decoraban la Catedral Episcopal de la
Santísima Trinidad de Puerto Príncipe, explicó la nota.
Recuerda que el único sitio haitiano inscrito en la
Lista del Patrimonio Mundial es el Parque Nacional
Histórico -Ciudadela, Sans Souci y Ramiers- con su
Palacio Real y su vasta fortaleza, "al parecer no
dañados por el terremoto, al igual que los principales
museos y archivos del país.
Swisslatin
(15.02.2010) |