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La experta de
la UNESCO participó en la reunión internacional sobre
“La cultura Chinchorro en una perspectiva comparativa”,
organizada el pasado mes en la ciudad chilena de Arica
por el Consejo de Monumentos Nacionales y la Universidad
de Tarapacá.
La misión de
la arqueóloga pre-historiadora española Nuria Sanz, jefa
de la Unidad América Latina y El Caribe, del Centro de
Patrimonio Mundial de la UNESCO, consistió en evaluar
los sitios de la cultura Chinchorro de cara a una
eventual nominación como Patrimonio Mundial de la
Humanidad.
¿Qué fue lo más destacado de esta
reunión de expertos en torno a la cultura Chinchorro?
Lo que más me sorprendió es que
cuando invitamos a expertos internacionales alguno pudo
mostrar una mayor distancia académica o cultural y no
sentirse tan sobrecogido o motivado, pero las momias
Chinchorro nos han hablado a todos por igual en términos
de humanidad y en términos trans-ulturales y eso estimo
es lo que apuntala su valor excepcional frente a la
lista del patrimonio mundial. No siempre es fácil crear
un consenso desde el punto de vista científico y en este
caso ha habido un espíritu de colaboración muy
interesante que no acaba en esta reunión, sino que los
ojos cruzados entre lo nacional e internacional van a
continuar trabajando juntos durante todo el proceso de
nominación.
¿Cómo percibe estos sitios
arqueológicos y los registros de la existencia de una
cultura de cazadores recolectores?
Lo que la cultura Chinchorro va a
representar para el comité del Patrimonio Mundial es
acercarse metodológicamente por primera vez a enfatizar
la traza menos monumental, pero mucho más necesaria para
entender la diversidad. Es acercarse a contextos que
necesitan un apoyo científico y una conservación
especial, pero que sin duda harán buena cuenta de la
diversidad cultural desde su más remoto origen. Abrimos
una fase con un ejemplo, el hecho que nos vayamos a
dedicar en lo venidero cada vez más a las culturas de
cazadores recolectores, ha sido subrayado como una
necesidad por más de 200 científicos de los cinco
continentes con los que hemos trabajado en los dos
últimos años. Este es el mejor escenario para valorar
cómo vamos a acercar al comité una mirada mucho más
antigua y al mismo tiempo tan contemporánea como la que
propone la cultura Chinchorro.
Es primera vez que entrará en este
listado de Patrimonio Mundial de la Humanidad un sitio
de cazadores recolectores?
Sólo hay un ejemplo en Canadá y otro
que está preparando el gobierno de Dinamarca en
Groenlandia. Éste sería uno de los más antiguos. Sin
duda, un ejemplo excepcional, donde no solamente tenemos
una fase de especialización en un determinado tipo de
aprovechamiento de materia prima, sino todo lo que es la
cultura, el simbolismo de la muerte y de la vida,
trabajando conjuntas por dejar la traza de la cultura
Chinchorro.
¿Qué fue lo que más le atrajo de
lo presentado en las ponencias?
Lo que más me interroga son las caras
modeladas de los infantes, me interroga muchísimo pensar
cuál es el mensaje que quieren decir.
Conocer las momias in situ, ¿qué
significado tiene para Ud.?
En marzo del 2008 el gobierno chileno
me invitó a venir y quedé tan impresionada con las
momias que pensé que merecía la pena aunar los esfuerzos
para que todos tengan esta oportunidad. Cuando tuve la
posibilidad de ver las momias de nuevo, no disminuyó
para nada la emoción ni las ganas y voluntad de seguir
trabajando, porque creo que a cada momento tienen mayor
capacidad de tocar las fibras sensibles de la emoción y
convertirla en conocimiento.
¿Cómo fue la interacción con los
habitantes de esta comunidad?
Quedó claro en las últimas
presentaciones que hay que conciliar alianzas. Me parece
extraordinario que haya habido alumnos y no alumnos,
pero gente tan joven acompañando esto desde el primer
momento. De igual manera los vecinos y los periodistas
que han estado con nosotros y eso prueba no solamente un
interés anecdótico, ni el interés de la noticia, sino la
necesidad de profundizar y dar a conocer toda una
narrativa y no solamente lo eventual.
Me llama la atención la fuerza de
cohesión que ha habido en el grupo, es muy fácil hablar
multi-culturalmente de la cultura Chinchorro porque nos
toca las fibras a todos. Es importante es que a nivel
regional y local se aúnen los esfuerzos y se genere un
grupo de trabajo. La Universidad de Tarapacá ha hecho
hasta ahora una labor sólida y fecunda pero quizá en
solitario, parece que es absolutamente importante, como
decía el rector Pulido, que se aúnen esfuerzos, estoy
segura que no faltan las voluntades, sólo que hay crear
la estructura para que trabajen juntas.
¿Qué es lo que más le agradó de
los lugares visitados?
Hay poquísimos lugares en el mundo
donde existe un carácter tan prístino de la naturaleza y
la cultura conviviendo juntos. La sociedad de cazadores
recolectores, las que están actualmente vivas, son el
ejemplo más definitivo de la mejor forma de
sustentabilidad porque no ha necesitado acudir a la
producción.
Lo que nos
enseña la comunidad de pescadores y la cultura
Chinchorro y el paisaje es que por ser una zona extrema
no se puede abandonar ni apartar del desarrollo, que no
se ha entendido sólo en términos de industria ni
turísticos, sino en términos científicos. Es una de las
poquísimas regiones del mundo donde el aislamiento
beneficia el impulso desde la ciencia. Poder ver esta
costa, que no ha sido intervenida, que continúa siendo
el asiento de una realidad productiva y aún teniendo los
mejores depósitos desde los cuales entender el origen
del poblamiento de América, me parece que es una suerte
y que la universidad ha liderado este proyecto también.
¿Quiénes conforman el comité que
decide sobre el Patrimonio Mundial de la Humanidad?
La Comisión de Patrimonio Mundial ha
sido ratificada por 186 países en el mundo. Cada dos
años va cambiando la composición del comité, 186 son los
que están invitados a participar como delegación y como
países a estar en la sala. Cada cuatro años se elige a
21 países que representan de una manera bastante
equilibrada el número de candidatos a cada una de las
regiones del mundo. En el caso de América Latina ahora
tenemos a Barbados, México y Brasil en el comité. Ellos
hacen toda la estrategia de jugar a favor de la región,
de la misma manera se hace en Europa y África, son
portavoces de un sentir regional.
Es complejo liderar esta unidad
ante la UNESCO?
Yo empecé en el mundo de la
investigación y soy pre-historiadora y cuando acabé mi
tesis doctoral decidí que ésa era una labor muy
solitaria, que lo que necesitaba era un grupo humano con
el cual trabajar dentro. Siempre me interesó la
cooperación internacional y desde el año 95 trabajo en
esta área, he estado en el Consejo de Europa, en la
Unión Europea y más de ocho años en la UNESCO. Mi
trabajo me apasiona y no lo veo como fácil o difícil,
sino lo analizo como la suerte de poder vivir la
diversidad cultural en vivo y en directo todos los días
de mi vida.
¿Cómo es su cotidianeidad?
Duermo poco, cinco horas, a veces
cuatro y media. Vivo en París pero sólo estoy algún
rato, pues hago prácticamente dos viajes a América
Latina cada mes. Mi vida es bastante acelerada,
riquísima en experiencia cultural y muy grata. Creo que
el Centro de Patrimonio Mundial con todos mis colegas es
una fuente de energía y de vitalidad porque todos así lo
transmiten, lo mismo que nuestra subdirección y
dirección. Es una suerte pertenecer a una agencia de
Naciones Unidas como la Unesco, donde me atrevería a
decir que hay más de 200 personas que trabajan por
defender la diversidad cultural en el mundo y son
compañeros del día a día. Mi vida cada día se acaba con
una profunda pena porque no consigo terminar de escribir
los libros que me había propuesto hace tantos años. pero
bueno…ya llegará ese momento.
Swisslatin /Ada Angélica Rivas
(23.01.2009)
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