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A medida que cunde el pánico en el mundo por la propagación
de gripe aviar, aumentan las ventas de dosis del único medicamento
hasta ahora capaz de enfrentar con éxito el virus H5N1, portadora de
la también conocida “gripe del pollo”. El medicamento milagroso
es fabricado por la multinacional de la farmacéutica suiza, Roche,
cuya sede se encuentra en Basilea.
Se trata del Oseltamivir, cuyo nombre de comercialización
es Tamiflu, quiere ser producido ahora por los laboratorios de la
India, Taiwán y Tailandia, principales países afectados por la
epidemia, bajo su forma genérica, pero la firma Roche se niega a
ceder la patente para que sea producido más barato.
Estos países amenazan con desconocer la patente de
fabricación de Roche, si la firma helvética no pone a disposición
de la humanidad la versión genérica del medicamento. Es más, acusan
a la farmacéutica de fundar su riqueza con la desgracia que pesa
sobre millones de seres humanos en el mundo. Roche espera en efecto
obtener ganancias evaluadas en mil millones de francos para este año,
suma que se duplicará en el 2006.
Asegurar la inversión en el medicamento
En respuesta a los laboratorios del tercer mundo que
quieren ofrecer el Tamiflu a la humanidad, el portavoz de la
“task-force pandemia” de Roche, David Reddy señaló que la firma
había invertido mucho dinero en la fabricación del medicamento,
incluso perdido dinero cuando este antigripal se vendía mal.
Roche aceptó solamente pasar un acuerdo con la Organización Mundial de la Salud para
crear una reserva del medicamento
para tratar al menos a un millón de personas. De esta
forma la OMS, con sede en Ginebra, tiene suficiente Tamiflu para
tratar a 125.000 personas y enviarlo rápidamente a cualquier lugar
del mundo. El objetivo es disponer de 2 millones de tratamientos, señalo
un portavoz de la organización.
Roche anunció que dentro de poco conseguirá comercializar
100 millones de dosis suplementarias y doblará su producción para
asegurar una cobertura lo más completa posible. David Reddy afirmó
también que venderá el medicamento por debajo de su costo real.
Uno de los argumentos de los laboratorios de Taiwán para
quebrar el monopolio de la patente y fabricar un genérico, es que el
Tamiflu es un medicamento caro, con un precio casi inabordable para
los bolsillos de las familias del Tercer Mundo. En efecto, la dosis es
vendida a 86,50 francos suizos y no es reembolsable por la seguridad
social ni por cajas de seguros de salud.
Un mal negocio al comienzo
La multinacional helvética publicó recientemente una
historia del Tamiflu, donde se asegura que este medicamento comenzó a
ser fabricado en 1992, cuando su laboratorio de California descubrió
la famosa molécula obtenida de una planta china. La firma invirtió
800 millones de dólares para el desarrollo y comercialización de
este medicamento contra la gripe que fue lanzado al mercado en 1999.
Pero el medicamento se vendía mal, en razón de su elevado
precio de venta y de la competencia de otros medicamentos contra la
gripe. Incluso su producción fue disminuida.
La suerte del medicamento cambió con la aparición de la
gripe aviar en Asia y del primer informe de la OMS que le otorgó al
Tamiflu todas las virtudes terapéuticas, calificando al medicamento
como el único capaz de combatir en forma eficaz el virus H5N1,
causante de la enfermedad.
“Cuando el Tamiflu se vendía mal debido a las escasa
epidemia de gripe nadie nos pidió nada”, subrayo David Reddy,
justificando así el rechazo de la multinacional a liberar los
derechos de la patente, que permitirán producir la versión genérica
del medicamento.
Más aún, los Estados Unidos han ofrecido 3 mil millones
de dólares a la firma para que construya una mega industria de
Tamiflu en su territorio, afín de asegurar la cobertura a los
habitantes de este país.
Swisslatin
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