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El avión
experimental propulsado por energía solar Solar Impulse despegó este miércoles
de madrugada de una base en Suiza para realizar el primer vuelo nocturno y se
mantuvo 24 horas seguidas sin necesidad de combustible y alcanzó los 8.500
metros de altitud.
Una
primicia en este tipo de vuelos, que ha probado que era posible que el prototipo
cargara sus baterías con la luz solar del día y se desplazara de noche sin que
hubiera pérdida de potencia o de energía.
La
travesía
Solar
Impulse, concebido por el explorador suizo Bertrand Piccard, despegó a una
velocidad de 35 km/h de la pista de la base militar de Payerne, en el oeste de
Suiza y durante toda la noche fue piloteado por el cofundador del proyecto André
Borschberg. El piloto señaló que el único problema sufrido, fue el no poder
beber agua, la que se congeló cuando el avión alcanzó los 8 mil metros de
altura.
Para
realizar su travesía, el «Solar Impulse» recargó sus baterías hasta el nivel
máximo en la etapa diurna, en la que alcanzó una altitud de 8.500 metros, lo que
ya constituye un récord para este tipo de aparatos. A medida que cesan los rayos
de Sol el aeroplano comenzó a descender y continuó su marcha a una altitud de
1.500 metros.
Hazaña histórica
El
aeroplano «Solar Impulse», cuyo coste se acerca a los 70 millones de euros, es
el primero en la historia de la aviación que afrontar un vuelo de 24 horas
seguidas propulsado exclusivamente por energía solar. Para su promotor, Bertrand
Piccard, este desafío sirve para demostrar la fiabilidad de un viaje aéreo
nocturno sin combustible y sin contaminar.
Al no disponer de piloto automático, las veinticuatro horas en el reducido
espacio de la cabina suponían un reto para el piloto, André Borschberg, quien
partió bien pertrechado con bocadillos, barras energéticas y café en su
equipaje. Además contó con un tubo comunicado a un depósito de agua para la
ingestión líquida, el único sistema que no funcionó.
Un primer paso
Estaba previsto que el avión solar iniciara este vuelo el pasado 1 de julio,
pero tuvo que posponerse hasta la fecha debido a problemas técnicos que hubiesen
impedido el seguimiento en tierra de ciertos parámetros cruciales para la
seguridad de la nave y su tripulación. Concretamente, del transmisor de
telemetría, una tecnología que permite la edición remota de magnitudes físicas y
su posterior envío al operador de sistema.
Este proyecto, que ha requerido 5 años de trabajo, busca demostrar el potencial
de las energías renovables gracias a las nuevas tecnologías. La prueba de ayer
es el primer paso del «Solar Impulse» para dar la vuelta al mundo en 2012.
Bertrand
Piccard, promotor del proyecto «Solar Impulse», tiene más de 50 años y es nieto
del inventor del batiscafo, Auguste Piccard. En 1999 se convirtió en el primer
hombre en dar la vuelta al mundo en globo sin escalas.
Swisslatin / agencias
(08.07.2010)
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