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Más
de 1.000 innovaciones en el 34° Salón Internacional de Inventos
Los
inventores del mundo se dan cita en Ginebra para presentar su
genialidades.
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Los japoneses son los campeones de los
inventos disparates: una metralleta multiuso (foto Polaide)
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Con
presencia de las autoridades ginebrinas abrió este miércoles el 34° Salón Internacional de Inventos, Técnicas y Productos
Nuevos de Ginebra.
Hasta
el 9 de abril el evento presentará más de 1.000 innovaciones inéditas
presentadas por 775 expositores procedentes de 45 países, entre ellos
de España, Argentina, Brasil y México, entre otros.
Una
amplia gama de inventos
Como cada año, el salón se divide entre
inventos patentados por particulares y que buscan financiamiento, y la
sección dedicada a comercializar las recientes creaciones salidas de
las fábricas.
De esta forma, los asistentes podrán
descubrir biberones desechables, diques móviles anti-inundaciones,
paraguas portátiles sin mango o dispositivos de ejercicio
cardiovascular para la columna vertebral, entre otras novedades.
El salón de este año está abierto además,
para distribuidores e inversores en busca de las futuras novedades del
mercado. Este último es una especie de “bolsa” que ofrecen firmas
al acecho de novedades susceptibles de ser posteriormente
comercializadas.
Todas las áreas están representadas
Las innovaciones
presentadas, que deben haberse patentado previamente en su país de
origen, están relacionadas principalmente con la medicina y la salud,
la protección del medio ambiente, la mecánica, la electrónica y la
informática, así como la agricultura y la jardinería, los medios de
transporte y los electrodomésticos.
En total, Malasia, con 152 expositores, lidera
la clasificación de países más representados, seguida por Rusia,
con 72, y Francia, con 60, además de otros como China, España, Rumanía,
Suiza, Croacia y el Reino Unido, según la organización del Salón.
De España llegarán entre otros el motor híbrido
rotativo de Francisco Javier Ruiz, el aparato para la prevención y el
tratamiento del dolor de espalda de Francisco Pajares o el
humidificador de cigarros de Daniel María Echevarría.
Investigadores independientes
A inventores e investigadores independientes
pertenece el 28 por ciento de las novedades de la presente edición,
dijeron hoy los organizadores, mientras que el 72 por ciento restante
es fruto del trabajo de empresas, institutos de investigación y
universidades.
En esta convocatoria, cuyo éxito es medido por
sus responsables por el número y la cuantía de las transacciones
efectuadas entre los visionarios y aquellos interesados en
comercializar esa invención, se estima una cifra de negocios superior
a los 40 millones de francos suizos (unos 25,8 millones de euros).
Premios especiales
Independientemente de la compra de licencias o
acuerdos comerciales que consigan los objetos expuestos, habrá 47
premios especiales que serán otorgados a los mejores descubrimientos
y de los que uno lo concederá la Oficina de Patentes y Marcas de España.
Los galardones serán anunciados el próximo domingo, al concluir el
salón abierto a todo tipo de público.
Swisslatin |
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La sección de los inventos inútiles
El Salón de Ginebra presenta también una amplia gamas de
inventos inútiles, como lo son los martillos siameses, peligrosos, como
la cafetera para masoquistas, absurdos, como la silla plana, sombríos, como
la escalera para rengos.
La proliferación de estos inventos puede verse como la
respuesta perpleja a la invasión de la ergonomía, los gadgets, la
customización y la usabilidad.
Los japoneses y los Chindou
En esto de los inventos inútiles y sin prejuicios a los
japoneses no hay quien los gane. La
Chindogu
Society es el organismo encargado de concentrar a todos esos excéntricos
inventores y sus ideas. Pero no cualquier invento puede ser considerado como
un Chindogu. Para poder tener esa categoría deben de cumplir una serie de
requisitos indispensables.
El decálogo de los Chindogu consta de 10 reglas: No podrás
utilizar ningún Chindogu o el Chindogu contendrá el espíritu de la anarquía,
son algunas de ellas.
Un Chindogu debe complacerse en la inutilidad pero al mismo
tiempo solucionar con eficiencia el problema para el que fue diseñado; debe
ser real pero sin que nadie sueñe con usarlo realmente. Y así hay remeras
para rascarse la espalda, paraguas para zapatos nuevos o ventiladores para
enfriar los tallarines (foto).
A veces puede ser difícil distinguir si un artefacto
descabellado por un honesto diseñador industrial o es deliberadamente ridículo.
"Yo calificaría a mis objetos imposibles como grotescos, poéticos,
absurdos, filosóficos, astutos, pueriles, profundos, irónicos." Pero
por sobre todo son divertidos”, explica el inventor francés.
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