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A parte de las medallas, la mayoría cosechadas por las
ricas naciones europeas con trayectoria en deportes
invernales, los Juegos Olímpicos de invierno de
Vancouver, en Canadá se han destacado por la promesa
cumplida por sus organizadores, su preocupación por el
medio ambiente.
En Vancouver 2010, los lugares escogidos para las
competencias, han sido una mezcla de los sitios que
ya existían, con otros reformados y con los
recientemente construidos. Estos últimos fueron
edificados respetando las normas del sistema de
evaluación de edificios ecológicos (LEED).
Incluso, uno de los tantos edificios de la Villa
Olímpica, podría, según la evaluación del COI, llevarse
la medalla de oro ecológica.
Iniciativas medioambientales
Pero hay un área donde el diseño de los sitios nuevos y
la renovación de los ya existente merecen ser destacada.
En el área de la recuperación de calor. En los nuevos
edificios, el exceso de calor producido en una parte de
un edificio se recicla para suministrar calor en otro
lugar, lo que reduce el consumo de energía.
Entre otras iniciativas innovadoras, sorprende aquella
de la construcción del techo de un sitio en el cual se
utilizó madera de pino Richmond, que había sido dañada
por una plaga de escarabajo del pino de montaña. Un
excelente ejemplo de recuperación ecológica.
Movilidad inteligente
En otro ámbito, los Juegos de Vancouver 2010 han servido
también para incitar a cambiar los hábitos de la gente
en su forma de movilizarse. De hecho, durante los
Juegos se ha animado a la gente a viajar de manera más
inteligente.
El primer pedido puesto en marcha por los canadienses ha
sido el haber aceptado a reducir sus viajes en coche en
un 30% durante los Juegos, y a viajar de forma más
inteligente y respetuosas del medio ambiente. La idea es
que este respeto se mantenga una vez las Olimpiadas
terminadas.
Otra iniciativa presentada fue la relacionada con el
transporte sostenible. El mejor ejemplo ha sido la nueva
autopista de hidrógeno en la Columbia Británica, donde
destacan las nuevas tecnologías relacionadas con el
hidrógeno y las pilas de combustible.
Por ella han circulado de preferencia, automóviles
propulsados por hidrógeno y se han utilizados estaciones
de servicios equipadas para este tipo de vehículos. Los
autobuses utilizados por los espectadores de los Juegos
fueron construidos con esta tecnología respetuosa del
medio ambiente.
"Carbono neutral"
Otro compromiso cumplido por el Comité Organizador de
las Olimpiadas de 2010 en Vancouver ha sido el de
respetar el lema de “Juegos neutros” en términos de
emisiones de carbono. Un objetivo diseñado en cuatro
etapas. Tres de ellas ya en curso de realización.
En primer lugar, las huella de las emisiones de carbono
comenzó a ser medida desde el lanzamiento de la medida,
en septiembre de 2003 y desde entonces se ha tratado de
reducir las emisiones en lo máximo posible, ya sea a
través del diseño sostenible de un sitio, la
planificación del transporte o la gestión eficaz de la
flota de vehículos.
El Comité organizador se ha comprometido además, a
compensar sus emisiones de carbono directo.
Se trata sin duda, de un importante elemento del plan de
gestión del carbono creado por las Olimpiadas, cuya
experiencia servirá para educar al público sobre esta
cuestión y alentar la búsqueda de soluciones al cambio
climático.
Desde este punto de vista, los canadienses cumplieron
con las exigencias del COI, que le fue planteada al país
organizador desde que presentaron su candidatura en
1993.
Swisslatin
(20.02.2010) |