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Olivier De Schutter, sostiene que las leyes de derechos humanos deben dar una
nueva dirección a la globalización ya que se buscan estrategias para impulsar el
crecimiento de la economía mundial.
Así lo expresó este jueves el relator especial de la ONU sobre el derecho a la
alimentación en un mensaje dirigido a los ministros reunidos esta semana en el
Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza.
Tomar en cuenta a las personas
Olivier De Schutter afirmó que la globalización debe tener como base los
derechos humanos y el desarrollo sostenible en lugar de ser un proceso que
ignore el impacto que tiene en los individuos.
Recordó que el tema de este año en Davos es la transformación de la economía y
consideró que esa transformación debe ir más allá de la rectificación de los
desequilibrios entre la deuda y el Producto Interno Bruto de los países
desarrollados.
No a la globalización sin límites
“Debemos prestar atención a otros desequilibrios aún mayores que son síntoma de
una globalización sin límites. En todo el mundo la gente está hastiada de los
procesos económicos que condenan a regiones enteras al abandono o degradación y
atrapan a grupos enteros de población en la pobreza perpetua”, enfatizó el
experto.
Agregó que los más de 6.000 acuerdos bilaterales de comercio e inversión que
están actualmente en vigor afectan los fundamentos de las economías locales y a
menudo marginan a las comunidades, colocándolas en el umbral de la pobreza.
En este sentido, De Schutter pugnó por que los gobiernos sometan todos los
proyectos de acuerdos a una evaluación del impacto que tendrían en los derechos
humanos de la población.
Derecho a la alimentación y mercantilismo
Cabe recordar que el Relator de la ONU, ya había pedido a la Organización
Mundial del Comercio (OMC) dejar de promover un enfoque en el que se trate el
derecho a la alimentación como si fuese una mercancía.
Las políticas que ponen mucho énfasis en el libre comercio de alimentos son
peligrosas para los países pobres porque los hacen depender excesivamente de las
grandes economías, subrayó De Schutter.
Eso implica depender de las importaciones de granos a los precios más volátiles
de la historia, que afectan principalmente a los pobres urbanos y a los
consumidores rurales.
Agregó que las políticas que promueve la OMC no apoyan a los pequeños
agricultores, y que el comercio debería complementar la producción local sin que
ésta práctica sea abandonada.
Swisslatin (27.01.2012) |