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Un reciente estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
confirma la tendencia observada hace un decenio, a saber que España se convirtió
en el principal destino de la Unión Europea para los migrantes sudamericanos.
Durante los primeros años del nuevo milenio, ellos protagonizaron un cambio en
sus patrones de emigración extra regional al dirigirse mayoritariamente a este
país europeo y en menor medida a su destino tradicional, los Estados Unidos.
El
estudio de la OIM analiza cómo se cuadriplicó la migración de esa región hacia
el viejo continente durante la última década del siglo XX.
Tercera fuerza migratoria
Pero no constituyen la primera fuerza migratoria. Las estadísticas del año 2009
indican que solamente la tercera parte de los migrantes en España, unos 2,1
millones, eran sudamericanos que cambiaron el destino tradicional de Estados
Unidos –que endureció sus controles migratorios – por un país con mayores
afinidades culturales y un sistema de visas más liberal.
El principal origen migratorio en España proviene esencialmente del norte de
África, especialmente Marruecos; Europa del Este y sólo en el tercer lugar de
América Latina, que en los años 90, alcanzó un promedio de medio millón de
personas por año.
Las
comunidades más numerosas son las de Ecuador, Colombia, Argentina, Bolivia y
Perú y también del resto de Europa occidental, particularmente del Reino Unido.
Situación de irregularidad
Según
el estudio “Cuadernos migratorios” elaborado por las sociólogas argentinas
Marcela Cerrutti y Alicia Maguid, la llegada de nuevos flujos de
latinoamericanos a España se da en un contexto inmigratorio caracterizado por la
aceleración, la diversificación de los orígenes y el aumento de la situación de
irregularidad de su residencia.
Los
sudamericanos fueron uno de los grupos que más contribuyeron a este incremento
de inmigrantes irregulares, o sin papeles como se le conoce también en España.
De
país de emigrantes a principal receptor
A partir de la década de 1990 el escenario migratorio español protagonizó
cambios muy significativos. España ha dejado de ser un país de emigración para
convertirse en un fuerte polo de atracción de inmigrantes procedentes de
distintos continentes: de África, especialmente de Marruecos; del este de
Europa, y de América Latina.
El estudio considera, que a pesar de la crisis económica que atraviesa Europa en
estos momentos, la carencia de mano de obra hará que España y Europa en su
conjunto sigan necesitando inmigrantes.
El estudio también analiza las políticas migratorias españolas, que fueron
restringidas a partir de la crisis económica de 2008 siguiendo la directiva de
la Unión Europea que autorizó la detención de migrantes indocumentados por
periodos de hasta 18 meses mientras se procesaban las deportaciones.
Necesidad de mano de obra
Sin embargo, estas políticas tendrán que cambiar para responder a las
necesidades de España, entre ellas el crecimiento demográfico negativo y el
envejecimiento de la población, advierte el informe.
“Pese a la crisis y las cambiantes políticas migratorias, España continuará
necesitando migrantes y el estudio plantea que necesitará políticas que tomen en
cuenta las realidades actuales, como el efecto de la crisis en la emigración de
ese país a otras partes de mundo y el impacto de ésta en los mercados de trabajo
españoles” se lee en el prólogo de la primera de la serie “Cuadernos
Migratorios”, que la OIM publicará cuatro veces al año para examinar las
tendencias migratorias en América Latina.
Swisslatin (23.01.2012) |