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Los suizos se
despertaron este lunes convertidos en el primer país
europeo en haber “constitucionalizado” la intolerancia
religiosa, prohibiendo mediante un plebiscito la
construcción de minaretes en el país.
La propuesta
del partido de la extrema derecha nacionalista Unión
Democrática de Centro (UDC) fue aprobada por el 57,5% de
los votos, pese a que las encuestas preveían un rechazo
de la iniciativa.
El
resultado ha sido considerado como un insulto al Islam,
incluso por representantes de varios partidos de Suiza,
donde viven cerca de 400.000 musulmanes, comunidad que
considera que la consulta reflejó "un voto político"
contra el temor al avance de un Islam "combativo y
radical", y advirtieron que podría llevar a represalias
por parte de países árabes.
La propia
ministra de Exteriores, Micheline Calmy Rey, dijo estar
"sorprendida" y "desilusionada". «Creo que este
resultado es una señal de alarma, un sentimiento de
repliegue y autodefensa que han tenido los ciudadanos en
un contexto de mundo globalizado, y con una crisis
económica», afirmó.
También
la Iglesia Católica lamenta
Pero no
solo el gobierno helvético lamenta, sino que también la
Conferencia Episcopal Suiza, que había llamado a sus
feligreses a votar en contra de la iniciativa de la UDC,
para no quebrantar la paz religiosa.
Los
"obispos no están contentos" con la prohibición de la
construcción de minaretes en Suiza, el secretario
general de la conferencia episcopal suiza, Monseñor
Felix Gmur. Se trata de "un duro golpe contra la
libertad religiosa y la integración". agregó.
"El
concilio Vaticano II dice claramente que es lícito para
todas las religiones construir edificios religiosos y
los minaretes son edificios religiosos", dijo Monseñor
Gmur.
Las críticas de
Francia
En términos
similares se pronunció el ministro de
Asuntos Exteriores de
Francia, Bernard Kouchner,
se ha declarado "un poco escandalizado" por la decisión
de los suizos en contra de los minaretes. El jefe de la
diplomacia francesa considera que el resultado del
referéndum es "una
expresión de intolerancia".
"Estoy un
poco escandalizado por esta decisión" que es "negativa
porque concierne a las inquietudes de
Suiza que será vista
como represor a una religión
si no permite que se construyan minaretes en su país",
dijo.
"Espero que
los suizos recapaciten sobre esta decisión.
Es una expresión de
intolerancia y yo detesto la intolerancia".
Y considera que la construcción de minaretes en las
mezquitas "no es una gran cosa. ¿Es una ofensa que en un
país de montañas haya una construcción un poco más
elevada?", se pregunta Kouchner.
Reacciones del mundo musulmán
Por su
parte, la principal organización musulmana de Indonesia,
así como el gran Mufti de Egipto, denunciaron este lunes
el resultado del referéndum suizo que prohíbe la
construcción de minaretes, definiéndolo como un signo de
"odio" e "intolerancia" y un "insulto" al Islam.
"Es un
signo de odio de los suizos hacia los musulmanes. No
quieren que el Islam esté presente en su país. Ese
rechazo les hace intolerantes", declaró el jefe de la
Nahdlatul Ulama (NU), Maskuri Abdillah.
Este
último, sin embargo, pidió a los musulmanes de
Indonesia, el país musulmán más grande del mundo, que
"no reaccionen con exceso" a la decisión de los suizos,
que el domingo votaron en un 57,5% prohibir los
minaretes, como había solicitado la extrema derecha
populista.
Por su
parte, desde El Cairo, el gran Mufti de Egipto, Ali
Gomaa, consideró el referéndum suizo como "un insulto"
para los musulmanes de todo el mundo, si bien exhortó a
sus hermanos de religión a no sentirse provocados por la
prohibición helvética.
"El
resultado del referéndum no atenta simplemente contra la
libertad religiosa sino que también es un insulto a los
sentimientos de la comunidad musulmana en Suiza y en
otros países", declaró a la agencia egipcia MENA el gran
Mufti, que es el responsable oficialmente encargado por
el gobierno egipcio de interpretar la ley islámica.
Sólo la
extrema derecha europea aplaude
En cambio
los partidos de derecha nacionalista europea han
manifestado su alegría y felicitaciones a los suizos,
por haberse atrevido a frenar la implantación del Islam
en Europa.
En Francia,
Marine Le Pen, vicepresidente del Frente Nacional, ha
acogido con satisfacción la "clara mayoría" obtenida por
la iniciativa. El secretario general de la UMP ha
cuestionado la necesidad de construir minaretes para la
práctica del Islam. La extrema derecha austriaca y
holandesa también manifestaron su aprobación, citando a
Suiza como ejemplo a seguir.
Varias
reacciones positivas vinieron también de Italia. Entre
ellas, la del partido del presidente Silvio Berlusconi,
el Partido Popular de la Libertad (PDL).
Al cierre
de esta crónica proseguían llegando diferentes
declaraciones y se esperan otras llamando al boicot de
los productos suizos en el mundo musulmán. Se diría que
los suizos abrieron el domingo, la caja de Pandora.
Swisslatin / Alberto Dufey
(30.11.2009) |