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A pocos días
de realizarse el referendo popular contra la
construcción de alminares en las mezquitas suizas, la
ministra de Justicia de la Confederación Eveline Widmer
Schlumpf, ha salido a defender la libertad religiosa,
manifestando el rechazo oficial a esa iniciativa de la
extrema derecha helvética.
El 29 de
noviembre los suizos han sido convocados a las urnas a
pronunciarse sobre la propuesta de los partidos de la
derecha populista y xenófoba, encabezada por la Unión
Democrática de Centro (UDC) que pide la prohibición de
la construcción de alminares en las escasas mezquitas
que cuenta el país.
El Consejo
Federal (Gobierno) se opone a la iniciativa por
considerarla discriminatoria y contraria a la libertad
religiosa como lo garantiza la Constitución. Para
explicar la oposición Federal, la ministra de Justicia
Eveline Widmer Schlumpf se reunió este martes con la
prensa extranjera en Ginebra.
"El Consejo
federal (Gobierno) y el Parlamento suizos están en
contra de esa iniciativa porque va en contra de los
valores esenciales y de las normas y derechos de nuestra
Constitución en materia de libertad de religión y en
contra de toda discriminación por motivos religiosos",
afirmó Widmer-Schlumpf.
Un contexto
complicado
En tiempos
normales, la posición gubernamental habría bastado para
asegurar el triunfo del NO, en las urnas, pero dado el
actual contexto internacional e interno que atraviesa
Suiza, nada es seguro, y el Consejo Federal teme que la
iniciativa sea aceptada, dado el clima anti-islámico que
existe en el país.
En efecto, la
votación interviene en medio del caso de los rehenes
suizos en Libia, que el líder de ese país retiene como
represalia al arresto en Ginebra de su hijo Hanibal
Gadafi, denunciado por haber maltratado a sus domésticos
mientras se alojaba en un hotel de la ciudad.
Desde entonces
las relaciones entre ambos países se encuentran al borde
de la ruptura, mientras que el gobierno suizo encabezado
por su presidente Hans Rudolf Merz, ha sido humillado en
dos ocasiones, obligado a pedir excusas oficiales, sin
que los rehenes hayan sido liberados hasta ahora. La
población bien podría castigar a Gadafi votando a favor
de esa iniciativa.
Por otro lado,
Suiza al igual que los demás países europeos, se
enfrenta a un brote anti-islámico, debido a la creciente
inmigración que profesa esa religión, al punto que el
Islam es profesado en Suiza por 50.000 practicantes, de
una población de 400.000 personas, según las cifras
dadas a conocer por la propia ministra.
Temores
latentes
En este
contexto, la Confederación teme que la iniciativa sea
aceptada y el país deba enfrentar nuevas represalias
internacionales, que se agregarían a las ya existentes,
como lo son los ataques al secreto bancario.
«Sólo una
pequeña parte de éstos plantea problemas a nuestra
sociedad por pertenecer a corrientes extremistas o
buscar que se aplique la shariá, la ley islámica»,
indicó.
"Suiza, como
otros países occidentales, no está al abrigo de amenazas
extremistas e islamistas, pero nuestra ley federal es
capaz de detectar tempranamente el peligro y actuar en
consecuencia, incluso con la expulsión de aquellas
personas que no cumplan con sus obligaciones y no
respeten la legalidad", insistió.
A juicio de
la ministra, para los promotores de la iniciativa "los
alminares no son el problema, para ellos se trata más
bien del desarrollo del Islam en Suiza", subrayó.
Eveline Widmer
Schlumpf reconoció que, en caso de triunfar esa
iniciativa en las urnas, "tendríamos problemas para
explicar a algunos países musulmanes lo ocurrido, y no
descartó consecuencias de tipo económico y políticas,
como la eventualidad de que Suiza sea juzgada en el
plano de los Derechos Humanos en la Corte Europea de
Estrasburgo.
Swisslatin / Aldu /
(10.11.2009) |